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Todos somos vendedores
Por Juan Javier Alvarez (*)
Copyright © Juan Javier Alvarez
- Reservados todos los derechos
De alguna forma, todos en la empresa somos vendedores
de nuestro producto o servicio. Nadie está exento,
ni puede pensarse que el vender es función exclusiva
del Departamento Comercial. La venta continúa
en cada proceso y en cada tarea, luego de firmar el
contrato. Una secretaria, al atender cordialmente a
un potencial cliente o proveedor, vende una imagen de
su empresa; el directivo que se preocupa personalmente
por diversos temas que afectan a sus clientes, también
vende a su empresa ante terceros. ¿Y un ingeniero
de producción? Al participar de reuniones con
ingenieros de la empresa cliente, también vende.
Para ayudarle, entonces, en la tarea, va esta serie
de sugerencias que le servirán para mejorar su
acción de ventas.
¿Qué necesita el cliente?
Eso es lo que debe venderle
El primer paso implica conocer realmente lo que el
cliente necesita, para evaluar junto a él la
mejor forma de satisfacer esa necesidad con los productos
o servicios de nuestra empresa. Nunca hay que suponer
que valorará tal o cual cosa, y presionarle para
que compre otro producto de nuestra gama por el simple
hecho de que nos siga comprando; el cliente se sentirá
presionado y comenzará a vernos como una empresa
que sólo pretende facturar a toda costa. Debemos
cambiar de perspectiva. En vez de imponer, hay que colaborar
en la complacencia de determinada necesidad. ¿Que
el cliente puede apreciar, y de hecho precisaría,
determinado producto de la gama? Muy bien, nos sentamos
con él, le mostramos todas las posibilidades
que le ofrecería dicho producto, le demostramos
sobre ejemplos concretos los beneficios que le reportaría,
y analizamos juntos la manera en que adecuaremos todas
las condiciones relativas al producto y sus servicios
asociados, para que sean accesibles, interesantes y
satisfactorias para el cliente.
Reciba a sus clientes en oficinas
apartadas del ajetreo de la empresa
Usted no puede atender correctamente a un cliente
si todo el entorno es puro bullicio, gente que pasa
e interrupciones constantes. Habilite una oficina para
sentarse a hablar con él, fuera del constante
ir y venir de la empresa. Disponga en ella de una pizarra
para resumir en escuetas frases ciertos puntos, instale
un aparato de televisión y un reproductor de
video; cuente con material de apoyo a sus comentarios
(carpetas con estadísticas, muestra de los productos,
un video demostrativo de sus servicios); facilite incluso
una conexión a Internet. En suma, disponga de
todo lo necesario para hacer una correcta presentación,
o bien encarar una negociación con los suficientes
materiales de soporte.
Cuide su lenguaje, vestimenta y actitud
hacia el cliente
Deberíamos decir que no sólo ante el
cliente, sino siempre. Por una cuestión de respeto
hacia el otro y a fin de mantener una correcta imagen
de lo que somos, representamos e intentamos vender a
un potencial cliente, jamás deberemos descuidar
estos aspectos. Poco importa que nuestro potencial cliente
sea como sea; nosotros guardaremos ciertas formas. Somos
profesionales cumpliendo una labor, y pese a que podamos
mantener un trato sumamente cordial y distendido con
nuestro interlocutor, jamás dejaremos de brindar
el mejor ejemplo.
Sea siempre amable
La amabilidad es una llave universal que abre infinitas
puertas. Además, no cuesta nada ejercitarla.
Entonces, no olvide ser amable. Es un valor agregado
que usted adicionará a todo lo que su empresa
brinde. Reciba cordialmente a su cliente. Haga que se
sienta cómodo y a gusto en su empresa. Pregunte
siempre si desea tomar algo con usted (un café
con algunas galletas, un té y un agua mineral
deben estar siempre disponibles) Establezca una breve
conversación inicial sobre aquellos asuntos personales
que usted ya comparte con él. Al despedirse,
agradézcale su visita y acompáñele
a la puerta. En suma, sea amable en todo momento.
Presente a su cliente a otros miembros
de su empresa, demostrando que le conoce y valora
Al ser presentado, pocas cosas causan tan grata impresión
como ver que al hacerlo, nuestro presentador destaca
correctamente los aspectos más importantes de
nuestra actividad, trayectoria, objetivos actuales y
desempeño. Pues bien, cuando deba presentar a
su cliente delante de otros colaboradores de su empresa
que no tienen contacto directo con él, hágale
sentir cuánto vale y significa. Sorpréndale
con ello. Gratifique con las palabras justas el simple
hecho de que siga siendo su cliente.
Respete los momentos en los que su
cliente prefiere posponer una conversación con
usted
Si al llamarle nota que está apurado por finalizar
la charla, o bien algo molesto porque otro tema le preocupa
en ese preciso instante, y usted desea tratar cierto
asunto que requiere de más tiempo, plantee sin
rodeos cuándo puede llamarle y que su llamado
no interrumpa nada importante. Esté siempre dispuesto
a percibir las señales que aconsejan posponer
su llamada. No la fuerce por el simple hecho de que
ya ha llamado; prefiera comunicarse en otro momento
durante el día, salvo que el tema revista tal
urgencia que precise una resolución inmediata.
Al tomar esta actitud de consideración hacia
el resto, usted recibirá de la mayoría
el mismo trato. Las gentilezas son un camino de ida
y vuelta.
No haga esperar a sus clientes
Desocúpese unos minutos antes
de recibir a un cliente, cierre los temas que esté
tratando, y prepárese para recibirle. Disponga
la sala donde se reunirán con todo el material
que haga falta, y avise a la recepcionista. Cuando aparezca,
usted debe estar allí para estrechar su mano.
No debe hacerle esperar sentado en un sillón
durante veinte minutos; la impresión que esto
causa es literalmente espantosa. A nadie le gusta que
le dejen tirado en un rincón. Si ha concertado
cita con un cliente (o proveedor, o distribuidor), y
éste debe visitar su empresa a determinada hora,
usted debe estar listo para recibirle.
Cuidado con el empleo de términos demasiado
técnicos o especializados
Cuando hable, evite mezclar palabras técnicas
que no sean de conocimiento generalizado, y que dificulten
la compensión de lo que dice. Prevea esto y cambie
esas palabras por expresiones en lenguaje sencillo y
directo. Hable de esta manera: sencilla y directamente,
yendo al nudo de la cuestión. Haga que su exposición
sean compensible para cualquier interlocutor, sobre
todo si habla delante de varios miembros de la empresa
cliente, y éstos poseen distinta formación.
Ya llegará el momento de entrar en la etapa de
discutir los detalles técnicos, pero no es aquí
y ahora, en estas reuniones iniciales.
No ensaye con todos los clientes
la misma receta
Hablar con cada uno de nuestros posibles clientes
teniendo en mente un discurso prefabricado, causa muy
mala impresión y denota (pese a lo que pregonemos)
que, de hecho, tratamos a todos siempre de la misma
forma, porque hasta llegamos a utilizar idénticas
palabras. Distiéndase. No asuma un enfoque de
ventas rígido y estudiado. Usted sabe lo que
tiene para ofrecer, y conoce cómo llamaría
mejor la atención de su cliente. Llame entonces
a esa puerta que abre su interés. Háblele
en forma personal. Encare la venta de manera única,
y evite mencionar ese listado de ejemplos que a este
cliente en particular no le interesan demasiado. Si
su cliente es una empresa, mencione la manera en que
sus productos o servicios le ayudarán a que realice
mejores negocios. ¿Cómo y bajo qué
costos? Bueno, aquí ya tiene su atención.
¿Cuál es la escala
de ventajas y desventajas que utiliza su potencial cliente,
a la hora de evaluar una propuesta?
Si usted conoce los parámetros que utiliza
su potencial cliente para comparar la propuesta de su
compañía con la de otras empresas competidoras
(una vez confrontada con sus necesidades y preferencias),
y decidir con ellos su compra, tiene ya asegurada la
mitad de la venta; Y si adecúa su oferta directamente
hacia la satisfacción de esos puntos determinantes,
obtendrá de seguro un nuevo contrato.
Evite desconocer aspectos esenciales
de su producto o servicio
Una cosa es que usted desconozca ciertas particularidades
técnicas de su producto o servicio, y por lo
cual se auxilie con la presencia y explicación
oportuna de un especialista en la materia, y otra muy
distinta es ignorar directamente ciertas cuestiones
esenciales. ¿Cómo puede alguien vender
lo que ignora? Todo lo considerado esencial acerca de
su empresa, producto o servicio, de cada proceso o sector,
de las prestaciones y contratos mayores a determinados
clientes, debe estar en la mente de todos los colaboradores
y directivos, no sólo de cara a una venta, sino
a evitar que se ignoren cuestiones primordiales al desempeño
de la compañía.
Demuestre cómo su producto
o servicio satisface ampliamente los beneficios que
busca su cliente
Observe que hablamos de demostrar, no de enunciar
o simplemente exponer. Hay que demostrar la manera en
que podremos satisfacer sus necesidades y exceder el
punto que el cliente espera. Para que nuestro cliente
confirme esto, debe vislumbrar el beneficio viéndolo
con sus propios ojos. ¿Cómo podemos lograr
que lo haga? ¿A qué herramientas deberíamos
recurrir para auxiliarnos en la tarea (testimonios imparciales
o de autoridades en la materia, videos de empleo del
producto bajo condiciones de máxima exigencia,
etc.)? Acompáñele a recorrer las instalaciones
de la empresa y permita que conozca los rigurosos estándares
de calidad y producción. Hágale participar
en una demostración.
Exponga por qué es el mejor
producto o servicio a elegir. ¿Qué brinda
más o mejor?
Este es un planteo fundamental a la hora de vender.
¿En qué nos diferenciamos de la competencia?¿Cuáles
son nuestros puntos fuertes, pero aquellos que son efectivamente
valorados por la clientela? ¿Qué otras
prestaciones damos, qué hacemos más rápido
o con superior performance, y que cuente a la hora de
comparar nuestro producto con otros? No se quede con
estas ventajas guardadas en su bolsillo; sáquelas
a relucir. De hecho, sustente su exposición en
ellas.
Si está autorizado y no vulnera
principios de confidencialidad, mencione algunas empresas
que ya utilizan con éxito sus productos o servicios
Nada mejor que brindar excelentes referencias.
Para el cliente, esto es de inestimable valor, porque
le indica que otros de igual o mayor prestigio que él,
ya confiaron en usted. Y les fue muy bien. Si puede
adosar un comentario, formulado por un directivo de
peso de alguna empresa cliente, acerca de la excelencia
de su producto o servicio, tanto mejor.
Sustente una relación basada en dos pilares:
honestidad y confianza
Tanto de cara a sus clientes, como hacia el resto
de la empresa, mantenga siempre una escrupulosa honestidad.
No prometa lo que no puede cumplir, en la esperanza
de cerrar un contrato. No afirme lo que no es verdad.
Recuerde que el cliente ha puesto en usted y en su compañía
uno de sus bienes más preciados: su confianza.
¿Y sabe por qué ha confiado en usted?
Justamente porque cree que no le defraudará.
Entonces, haga lo imposible antes de romper su palabra.
Honre el espíritu de cada contrato, y comprométase
siempre a tomar como propio cada pedido hecho por su
cliente.
Mantenga actualizados los registros
de sus clientes
Aquí caben varias preguntas: nuestro sistema
de Clientes, ¿está conformado por bases
de datos perfectamente organizadas, que nos permitan
visualizar todo lo relativo a cada cliente en particular,
de forma rápida? Y ya que hablamos de esto, ¿permite
establecer patrones de búsqueda, filtrando los
datos de acuerdo a multitud de criterios de selección?
¿Contempla el sistema los reclamos y sugerencias
que el cliente formuló? ¿Aparece a su
lado la solución que se dispuso? ¿Los
registros están completos, no tienen redundancias
ni errores u omisiones? ¿Puedo confiar ciegamente
en los datos allí contenidos? ¿Cuenta
el sistema con una definida política de confidencialidad
de sus datos, que se respeta a rajatabla? ¿Qué
tipo de metodología de resguardo de información
utilizamos? ¿Cómo están protegidos
estos datos contra ataques e intentos de acceso indebidos?
(*) Juan Javier Alvarez es un experto
de reconocida trayectoria, cuyas ideas en el ámbito
del management son reproducidas y seguidas con ávido
interés por la comunidad empresarial de habla
hispana.
Graduado en Dirección y Administración
de Empresas ( EE.UU.), actúa como Consultor Internacional
en Management.
Estuvo a cargo de la gestión
de unidades de negocios tanto en España como
en Latinoamérica. Entre otros puestos de relevancia,
ha desempeñado los cargos de Director, Director
Ejecutivo y Responsable de Negocios.
Publica artículos y trabajos sobre Management,
Liderazgo y Visión Competitiva en los más
importantes medios de negocios, como por ejemplo:
Las revistas Gestión (Argentina,
México y España), Actualidad Económica
(Costa Rica) y Gerencia (Guatemala)
El diario La Opinión, sección Negocios
(Estados Unidos)
Las revistas Entrepreneur y Management Today en español
(México)
Las revistas digitales Mercado (Argentina), Actualidad
Empresarial (España) y Avance Económico
(Perú)
El portal de directivos Intermanagers (México)
Disertante en seminarios y conferencias
sobre su campo de acción, sus conceptos son citados
y tomados como referencia por distintos medios e instituciones.
Puede contactarse con él a través del
email: consulting@businessmailbox.com
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