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Los nuevos cazafortunas
Esta revolución es más
visible en los Estados Unidos donde la revista Fortune
ya los comparó con el "Triunfo de los Cerdos".
Pero es universal. Una camada de profesionales de la
alta gestión consiguió recaudar fortunas
incalculables, aún con la quiebra de los negocios
y la destrucción de varios billones de dólares
de valor accionario. A pesar de la rebelión de
los accionistas, es poco probable que se estanque el
ascenso político y social de dicho grupo.
Jorge
Nascimento Rodrigues,
editor de www.gurusonline.tv, traducción y adaptación
de Silvia Chauvin, editora de www.mujeresdeempresa.com,
Octubre 2003
Todavía están presentes los fraudes cometidos
durante el período de la "burbuja"
con la valorización artificial de las acciones
de algunas empresas y grupos norteamericanos, seguidos
de la perpetración posterior de mayores ganancias
de parte de sus dirigentes, antes de los quiebres. El
caso más emblemático de estos escándalos
financieros fue Enron.
Con todo, la "rabia accionista" ya se enfocó
en otro blanco. La revuelta de los inversores en las
empresas públicas alcanzó con fuerza,
este año, a los paquetes de remuneración
anual y compensaciones en caso de despidos o de demisión
de los directores generales - CEO en la denominación
anglosajona - de las grandes empresas.
Sin embargo, la historia de este folletín comenzó
dos años atrás. Todavía queda por
investigar que fue lo que condujo a los CEO y otros
directores y ejecutivos más habilidosos y bien
apoyados por consultores, auditores y analistas, a aplicar
el mecanismo conocido como "darle a la bomba y
vaciar enseguida" - o sea, inflacionar primero
el valor de las acciones para luego, rápidamente
venderlas y hacer fortunas, antes de la bancarrota.
El milagro de los vasos comunicantes
Se sabe hoy que los valores de las acciones en los
Estados Unidos cayeron de un pico de 17,1 billones de
dólares (trillones, en la designación
anglosajona) a 9,9 al final de 2002 - ¡desaparecieron
en dos años 7,1 billones de dólares!
Mientras tanto, por el efecto de los vasos comunicantes,
en la riqueza de las familias los activos tangibles
(principalmente inmobiliarios) y en los financieros
no denominados en acciones (por ejemplo, depósitos)
crecieron, en el mismo período, 6,2 billones.
O sea, lo que desapareció por un lado, apareció
casi por entero, en otro.
Hasta fines de 2002, "se perdieron"
por el camino 1 billón de dólares, el
2% de la riqueza de las familias en 1999. El problema
es que ese 2% afectó irremediablemente a la familia
común americana que creyó en el sueño
del capitalismo popular
Hasta fines de 2002, "se perdieron" por el
camino 1 billón de dólares, el 2% de la
riqueza de las familias en 1999. El problema es que
ese 2% afectó irremediablemente a los pequeños
y medianos accionistas, a la familia común americana
que creyó en el sueño del capitalismo
popular, y a los Fondos que manejaban los ahorros de
los empleados.
Los accionistas están por descubrir que el mismo
fenómeno de los vasos comunicantes se aplica
a las remuneraciones de la alta gerencia. La misma revista
Fortune ya obsequió a sus lectores con una tapa
bien provocadora: "¡Oink! ¡Las remuneraciones
de los CEO están fuera de control! - Sepa por
qué".
"Oink" es el gruñido de un cerdo y
en la tapa de la edición del 28 de Abril de este
año la revista vestía un cerdo con un
traje ejecutivo. Al final asistimos al triunfo de los
cerdos, en una clara alegoría a la célebre
"Rebelión en la granja" de George Orwell.
No por casualidad el dossier de la revista abre con
un artículo titulado: "¿No tendrán
vergüenza?", en la que una cita de la obra
de Orwell hacía las honras de introducción.
El triunfo de los cerdos
La falta de vergüenza de estos nuevos señores
se manifiesta en las remuneraciones y paquetes dorados
de renuncia o retiro.
Los CEO despedidos de las empresas norteamericanas
adquiridas o que se fusionaron con otras empresas públicas,
se llevaron en término medio, más de 4
a 5 millones de dólares de lo que sería
considerado "normal". Un múltiplo de
6 a 9 veces sobre las rentas anuales de los CEO antes
de la adquisición o fusión, según
un estudio de tres académicos de la Universidad
de New York y de Texas. Vender la empresa o empujarla
a una fusión, pasó a ser un buen negocio
personal.
Otra evaluación hecha por Paul Hodgson, de The
Corporate Library - un observatorio del mundo de las
grandes empresas - con relación a los años
de 2001 y 2002, ya en pleno período de crisis,
revela que cada una de las "salidas doradas"
del CEO de las 500 mayores empresas norteamericanas
pertenecientes al índice bursátil S&P
costó, en promedio, 16,5 millones de dólares.
Estas partidas con la bolsa llena ocurrieron al mismo
tiempo que algunas empresas atravesaban momento muy
difíciles - como en los casos de Tyco, Qwest,
Lucent, The Gap, WorldCom y AOL/Time Warner. El triunfo
de los usufructos habría llegado al máximo:
"Con paquetes de remuneraciones de 15 millones
para aceptar el cargo y de 16,5 para luego dejarlo,
el CEO no necesitaba siquiera hacer mucho dinero durante
su ejercicio ni cuidar la salud de la empresa - ¿qué
estímulo tendría para moverse a favor
de la sustentabilidad de la empresa, de los empleados
y del valor para los accionistas, si ya tenía
el suyo garantizado?", ironiza Hodgson.
Segun un estudio de la central sindical
AFL-CIO, en los EE.UU. el diferencial entre los ingresos
anuales de un CEO y el salario medio de un empleado
pasó de 42 veces en 1980 a 85 veces en 1990 y
a 531 veces en 2001. De ésta línea - para
algunos "obscena" - descendió a 281
veces en el 2002.
En la historia del capitalismo, había llegado
la hora de los nuevos cazadores de fortunas.
Según un estudio de la central sindical AFL-CIO,
en los EE.UU. el diferencial entre los ingresos anuales
de un CEO y el salario medio de un empleado pasó
de 42 veces en 1980 a 85 veces en 1990 y a 531 veces
en 2001. De ésta línea - para algunos
"obscena" - descendió a 281 veces en
el 2002.
Todavía en 2002, en las 50 grandes empresas
públicas norteamericanas que mas gente despidieran
- cerca de medio millón de personas - el valor
global de las remuneraciones de sus CEO superó
los 570 millones de dólares, según un
estudio del Instituto for Policy Studies y de United
for a Fair Economy.
En Inglaterra, el foso entre las dinámicas de
crecimiento de las remuneraciones de los CEO y de los
empleados aumentó 6 veces. Según un estudio
de la Incomes Data Services, los CEO de las 100 principales
empresas que componen el índice bursátil
londinense FTSE obtuvieron un aumento de 288% durante
la última década - casi un promedio de
30% por año -, mientras que los trabajadores
tuvieron un 45% de aumento - o sea, 4,5% por año.
Por su lado, en Francia, durante 2001, según
la consultora Proxinvest, los 39 principales PDG (presidente-director
general) recibieron una remuneración promedio
554 veces superior al salario mínimo profesional
(SMIC). Y según el diario Le Monde, los 20 principales
líderes empresariales tuvieron un aumento medio
anual de 20,75% en 2002, en plena recesión.
La galería de la infamia
No hay que admirarse, por lo tanto, que saltara la
tapa de la olla en las Asambleas Generales. El 2003
fue el año que los medios descubrieron el activismo
de los accionistas y se hicieron eco de su "rabia".
La certeza transmitida por los titulares de las secciones
de economía y finanzas de los diarios es que
los accionistas y los trabajadores son los que pagan
la crisis, mientras que el CEO y otros dirigentes empresarios
lucran con la misma.
En el Reino Unido, por primera vez en la historia,
los accionistas de una gran empresa, la Glaxo Smith
Kline, rechazaron en mayo pasado, un paquete de 31 millones
de euros que la dirección de la empresa se había
auto atribuido y a su líder Jean-Pierre Garnier.
Este beneficio chocaba con la caída de 25% en
las ganancias, una pérdida del 30% en el valor
de las acciones y pobres resultados en el "pipeline"
de salida de nuevos productos. Con todo, el voto de
protesta no tuvo poder efectivo. Pero fue una señal.
El diario inglés The Independent inclusive creó
una clasificación para los dirigentes de las
empresas públicas relacionando sus paquetes dorados
con la salud bursátil y económica de la
empresa. Los lugares de la galería de la "infamia"
son regularmente publicados - el ex-líder de
British Telecom y el todavía líder de
Vodafone ocupan las primeras posiciones.
En Alemania, el Consejo de Administración del
grupo Mannesmann AG y su ex-líder Joseph Ackermann
(hoy CEO del Deutsche Bank) van a ser investigados por
abuso de confianza al atribuírseles hace 3 años
unos beneficios de 56 millones de euros para el antiguo
equipo dirigente.
Dos personajes ilustres en la historia
de la ABB - Percy Barnevick y Goran Lindahl - tuvieron
que devolver, el año pasado, mas de la mitad
de sus jubilaciones doradas: cerca de 100 millones de
dólares que volvieron a los cofres de la muy
necesitada ABB.
Por su lado, en Suiza, dos personajes ilustres en la
historia de la ABB - Percy Barnevick y Goran Lindahl
- tuvieron que devolver, el año pasado, mas de
la mitad de sus jubilaciones doradas: cerca de 100 millones
de dólares que volvieron a los cofres de la muy
necesitada ABB.
También en Europa, pero en Francia, el PDG de
Alstom, Pierre Bilger, debido a la presión de
los medios y a la judicial, tuvo que devolver 4,1 millones
de euros de su indemnización cuando se retiró
dejando al grupo en la quiebra. El mediático
ex-PDG de Vivendi, Jean-Marie Messier continua en litigio
por 20,5 millones de euros de indemnización a
los que el cree tener derecho cuando fue separado de
la empresa el año pasado.
En EE.UU., Richard Grasso, responsable de la Bolsa
de New York, dimitió en septiembre en virtud
de hacerse público su paquete dorado de 188 millones
de dólares, según The Economist. Aún
en plena depresión, el año pasado, los
15 principales dirigentes empresariales mejor pagos
de los EE.UU. ganaban en promedio, cada uno 35,8 millones
de dólares, según Standard & Poor's.
El propio Jack Welch, ex-CEO de General Electric, un
mito de los años 90, comenzó a ser mirado
con reprobación a causa de los millones de dólares
anuales de jubilación y otros beneficios rebeladas
por su ex-mujer durante el proceso de divorcio.
La revuelta de los capitalistas colectivos
Entretanto, los grupos de accionistas comenzaron a
actuar. Desde los años 70 vienen surgiendo lo
que Peter Drucker bautizó como "capitalistas
colectivos", son los Fondos que recogen los esfuerzos
de millones de empleados. Desde 2001, algunos de estos
Fondos organizaron una red informal que agrupa a Morley
Fund Management (inglés), al poderoso CalPERS
- California Public Employees' Retirement System y otros
protagonistas de Alemania, Canadá, Suecia y Japón.
En Canadá se formó en 2002 la denominada
Coalición para el Buen Gobierno Empresarial,
que incluye 19 fondos muy activos.
Los efectos de éste activismo comenzaron a hacerse
sentir. En los EE.UU. cerca de 300 resoluciones de accionistas
ya entraron este año en la Securities and Exchange
Commission (SEC, la entidad reguladora) proponiendo
acciones para alterar la forma en que son remunerados
los sectores de la alta gerencia. Una campaña
organizada por la central sindical AFL-CIO - quienes
tienen voluminosas inversiones en Fondos - motivó
el envío de 8000 cartas a la SEC.
En Francia, la Asamblea Nacional relanzó este
mes una Misión de Información sobre los
salarios de los altos dirigentes de las empresas. El
propio comisario europeo para el Mercado Interno, Frits
Bolkestein, se pronunció públicamente
contra los paquetes dorados de los CEO europeos.
El poder del peaje
Con todo, la cuestión central no reside en las
remuneraciones de los CEO miradas individualmente. Las
mismas derivan de un "derecho de peaje" como
lo denominó Roger Martin, un canadiense, rector
de la Escuela de Negocios de la Universidad de Toronto.
La cobranza de peaje se ejerce sobre la riqueza generada
por las compañías públicas, las
que salieron a bolsa. Esta camada de emergente de la
alta gerencia se ha afirmado desde los años 70
y, con la "burbuja" de la Nueva Economía,
vio la ventana de oportunidad para la gallina de los
huevos de oro.
El derecho de peaje proviene del hecho que los 5000
ejecutivos que ocupan las sillas en los consejos de
administración de las 500 empresas públicas
que conforman el índice S&P administran 7,9
billones (trillones, en la designación anglosajona)
de dólares. Y lo hacen en nombre de los "capitalistas
sin rostro", de los Fondos y de los accionistas
dispersos.
El derecho de peaje proviene del
hecho que los 5000 ejecutivos que ocupan las sillas
en los consejos de administración de las 500
empresas públicas que conforman el índice
S&P administran 7,9 billones (trillones, en la designación
anglosajona) de dólares. Y lo hacen en nombre
de los "capitalistas sin rostro", de los Fondos
y de los accionistas dispersos.
Pero el verdadero poder no proviene de esas sillas
- deriva de las "conexiones" ya sean formales
(otros asientos en los consejos de otras empresas u
organizaciones) o informales (las relaciones interpersonales).
En los EE.UU. existe un organismo que se dedica a analizar
estas relaciones, se trata de The Corporate Library,
a quienes ya nos referimos, quien publicó en
septiembre un estudio sobre las interrelaciones entre
directores y empresas. Usando una herramienta informática,
el análisis realizado por el investigador Jackie
Cook abarca 2100 empresas públicas y 20 mil directores
en 21500 direcciones y consejos y dispone también
de un listado de 1500 organizaciones (fundaciones, organismos
caritativos, clubes, "think-thanks" y redes
de ex-alumnos) y de 10 mil relaciones de éste
tipo.
El estudio reveló el papel central de los 15
personajes con el mayor número de lazos y de
las 15 empresas con la mayor red de conexiones - como
Verizon, Pfizer, USSteel, Bank of America, AMR, J.P.
Morgan Chase, Sara Lee, General Electric, Dow y 3M.
En Francia, hace algunos años, el periodista
Gabriel Milési hizo un relevamiento, aunque sin
ayuda de software, que fue divulgado en Las Nuevas 200
Familias - las dinastías del dinero, del poder
financiero y económico, editado por Belfond.
Los analistas de The Corporate Library opinan que es
justamente sobre esta red que deben actuar prioritariamente
las reglas de transparencia de buen gobierno. Son estas
redes las que toman todas las decisiones estratégicas,
incluyendo el atribuirse unos a otros los famosos paquetes
dorados.
¿Guerra perdida?
Muchos analistas dudan que esta "guerra"
de los accionistas contra los nuevos cazadores de fortuna
pueda ser ganada en las próximas décadas,
a pesar del creciente peso de la ética en el
discurso de los negocios y de la vigilancia constante
ejercida por los medios y hasta por "blogs"
personales en la Web.
Los nuevos cazadores de fortuna revelan un talento
especial para la alta gerencia - tal como la crema y
nata de los artistas, de los jugadores y de los gurúes
de management y tecnología revelan en sus respectivas
áreas, dicen sus defensores. Son "estrellas"
y se las disputan en oro, afirman los "cazadores
de cabezas" (los "headhunters") para
las grandes empresas.
No habría otra alternativa que luchar hasta
el límite por un buen paquete dorado, dada la
volatilidad de las carreras y de los lugares de CEO,
que son cada vez más de rápido desgaste,
sujetos al paradigma del pañal descartable -
usar y tirar. Jean-Pierre Garnier, de Glaxo, a quien
ya nos referimos, declaró al Daily Telegraph
"no soy ninguna Madre Teresa de Calcuta".
El argumento esgrimido por las propias grandes empresas
públicas es que estos paquetes dorados son una
zanahoria indispensable - una "ventaja competitiva"
en la atracción de talentos, como explicó
a los accionistas Carly Fiorina, la mujer que dirige
los destinos de Hewlett-Packard.
"Luego de que el mercado de capitales se recupere
- y que los accionistas se sientan mejor de las pérdidas
astronómicas - toda esa furia pasará a
segundo plano", sugiere el consultor Peter Cohan,
a quien le gustaría que las remuneraciones de
los CEO fuesen indexadas a un "porcentual del valor"
de la empresa, una metodología que acaba de divulgar
en su libro Value Leadership.
Pero Roger Martin advierte que lo
que está aparentemente
ligado al ciclo electoral y al período de baja
bolsista, podrá transformarse en algo "estructural".
Asistiremos a un "choque de clases" entre
el Capital colectivo de los accionistas y el Talento
de los sectores de la alta gerencia por el reparto de
la torta de la riqueza y del propio poder político.
Si fue Cohan, o el rector Martin - el creador del concepto
de "peaje" - ambos son de la opinión
que el actual ataque a los beneficios de los CEO es
fruto de "una estrategia política temporaria",
de captación electoral populista encuadrada en
los EE.UU. por una parte del Partido Republicano.
Pero Roger Martin advierte que lo que está aparentemente
ligado al ciclo electoral y al período de baja
bolsista, podrá transformarse en algo "estructural".
En un artículo reciente publicado en la edición
de julio de la revista Harvard Business Review - la
Biblia de los ejecutivos -, opina que asistiremos a
un "choque de clases" entre el Capital colectivo
de los accionistas y el Talento de los sectores de la
alta gerencia por el reparto de la torta de la riqueza
y del propio poder político.
En 1951 James Burnham, un ex militante de izquierda
de los años 30, transformado en ideólogo
de la nueva derecha, habló sobre la "revolución
de los ejecutivos" (en el libro The Managerial
Revolution) y de su impacto político, pintando
a la alta gerencia como la clase dirigente emergente.
¿Se convertirá en realidad la profecía
de Burnham?
© Gurusonline.tv, 2003
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