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TOM KELLEY
EL CONTADOR DE HISTORIAS DE PALO ALTO
Los hermanos Kelley se hicieron famosos
cuando el Wall Street Journal transformó a su
empresa - IDEO - en el "recreo de la innovación",
una especie de jardín escuela de creativos. Tom
Peters, un gurú de management, se volvió
loco cuando los conoció y los transformó
en "case study" a escala mundial. El secreto
de estos creadores es develado aquí por el hermano
más joven, el exuberante Tomás, que nos
obliga a andar a las corridas en una visita por los
siete edificios de la empresa en Palo Alto, en el corazón
de Silicon Valley.
Jorge Nascimento Rodrigues a las
corridas por IDEO, 2001
Tom Peters, el gurú de management más
teatral de América tropezó con los hermanos
Kelley en 1990 en un paseo ocasional en Palo Alto, en
las inmediaciones de la Avenida de la Universidad (que
sale a la bonita entrada de Stanford).
Seis cuadras delante de su oficina, Peters entró
por High Street y descubrió unos pabellones ubicados
a lo largo de la calle.
Una mirada por el vidrio de la entrada (Peters es un
curioso nato) y reparó en un local de trabajo
(¿será correcto decirle así?) que
lo dejó totalmente eufórico - era el prototipo
de empresa que él estaba buscando para comentar
en su "Liberation Management", un libro que
se volvería altamente polémico (al estilo
de Peters).
Entonces, la IDEO (www.ideo.com) aún se llamaba
David Kelley Design, debido al nombre del hermano mayor
de esta dupla que es considerada como el alma de la
empresa de diseño industrial más exitosa
y original de América.
El hombre que está al frente del marketing de
IDEO es Tom, el hermano más joven, que a los
46 años mantiene la capacidad de pedalear de
un joven de 20 y un humor arrasador (recuerda a Jeff
Bezos). El paso de carrera debe venir del hecho de ser
corredor de bicicleta, un deporte que más de
la mitad de los "ideos" practican y que los
llevó ya a hacer innovaciones en el segmento
de las bicicletas de montaña.
Alto, con un bigotito muy apropiado para encuadrar
los gestos ampulosos con los que explica los ingredientes
de la fórmula ("no, no es fórmula,
no es receta", protesta en vano) de creatividad-innovación
con la que ya ganó todos los premios de oro desde
1995 del Concurso Anual organizado por Industrial Design
Society of America y patrocinado por la revista Business
Week.
Tom es el evangelista de la metodología que
IDEO usa para innovar. Y nos la explica contando historias.
Es un contador de historias que no para. Pero no inventa.
"Esto no es una 'pintura'. Ni son adaptaciones
de libros, de teorías. Viene directamente de
nuestra experiencia adquirida desde 1978 y de más
de 4000 proyectos de diseño y desarrollo industrial
en los que nos involucramos", nos refiere, en el
comienzo de la visita a las instalaciones del nuevo
edificio (que aún huele a pintura), donde tiene
ahora una exposición de los más graciosos
aparatos que diseñaron y una zona de comidas,
bebidas y entretenimiento, con unas sillas (?) originales.
Alegría que contagia
Tom cuenta las historias con alegría evidente.
Participó de ellas, metió las manos en
la masa, las vio triunfar o fracasar. Y ahora le gusta
hacer "teoría" con sentido práctico
sobre ellas. Y la manera en que lo cuenta, con estilo
de película, nos termina contagiando. Parece
que estamos viendo la escena allí mismo, en frente.
La historia del cepillo de dientes para jóvenes
es de las mejores. En un proyecto para Oral-B, el equipo
de IDEO descubrió que a los chicos les gusta
agarrar el cepillo con el puño cerrado, y que
eso exigiría NO copiar para ellos el formato
que se fabrica para los adultos ("más delicados,
con los dedos llenos de estilo", explica Tom).
Resultado: el cepillo tiene que ser más "gordo"
y tener aspecto de juguete.
¿Qué se puede sacar de esta historia
tan trivial?
El primer truco del método de IDEO. "La
innovación comienza mirando. Observar es el primer
mandamiento. Es preciso una 'inmersión sensorial'
en los usuarios. Ir y ver cómo USAN las cosas
en la realidad. No lo que dicen, lo que responden en
los cuestionarios o en los estudios de mercado. A veces
no dicen la verdad. Sólo mirando a la gente de
carne y hueso utilizar las cosas se nos ocurren las
ideas correctas", nos dijo Tom Kelley.
Los niños - el caso en cuestión - tienen
que ser observados. "No juzgue por lo que sabe
por ellos. Mire primero. Concluya después",
insiste.
Segundo mandamiento: "al observar, tome nota de
que NUNCA (aquí casi gritó) debe contrariar
al instinto humano" con el producto que pretende
crear. "Saldrá derrotado. Punto final",
concluyó.
Menuditos como los japoneses
Esta obsesión con la observación, los
lleva a privilegiar los pormenores, lo que nos recuerda
a los japoneses. La máxima de IDEO es, en el
fondo, la continuación de la vieja bandera de
Apple, en los tiempos iniciales - el famoso "user
friendly" que tanto cautivó al hermano mayor,
David, cuando éste se encontró con Steve
Jobs por primera vez y visitó las bullentes instalaciones
de Apple en los idos años 80.
Tom habla de "orientación total para el
usuario". Eso exige 'capturar' los detalles de
uso - el hecho de que los niños agarren el cepillo
cerrando el puño - para definir los pormenores
del diseño y refinar los prototipos que crean.
Otra "japonezisse" obvia es el gusto por
la maestría del artesano - los prototipos son
visualizados siempre físicamente. Aunque el recurso
computacional (simulación, etc.) sea extremo,
los creativos de IDEO gustan de construir la cosa, de
"sentirla", de palparla, de pensarla, de medirla,
de ver si es práctica con las manos y el cuerpo.
"¿Esa portátil es realmente liviana,
consigue escribir en esas teclitas, puede meterla en
la cartera, es una pesadilla?", he aquí
algo que no se entiende viendo una simulación
en una pantalla.
"Los prototipos físicos derrotan cualquier
otra cosa, escriba eso", nos dijo Tom, señalando
una de las muchas mesas en que los equipos discuten
- hacen "brainstorming", la religión
de IDEO - un proyecto, con quincallería desparramada,
pegamento y tijera y otras herramientas más sofisticadas
y materiales diversos (algunos de los cuales son "top
secret").
Para "estúpidos"
Los aparatos tienen que subordinarse a otro mandamiento:
"Keep it simple, stupid!", se lee en la pared.
A veces, la vida o la muerte de una persona depende
de eso, lo que muchos diseñadores, ingenieros
y técnicos olvidan.
La historia que a Tom le gusta contar más, es
esta - la de la creación de un defibrilador portátil
para electrocardiogramas hechos en el acto, en el momento
del accidente. "La idea era que fuese tan fácil
de usar como un extintor. Por cualquier persona, incluso
un menor. Se lo di a testear a mi hija", dice.
En vez de una interfase complicada, llena de botones
que recuerdan los comandos de televisión o video
e instrucciones en quilos de papel, IDEO diseñó
para Heartstream un aparato con sólo dos (2)
botones, una pantalla y casi sin instrucciones. Al presionar
cada botón que está numerado (primero
carga aquí, mire allí, después
carga allá), una voz dice lo que se debe hacer,
si por ventura está nervioso y no consigue ni
siquiera leer los enormes números.
La moraleja de la historia es que el aparato ya salvó
vidas operado por gente "estúpida"
que no percibe nada de los complicados comandos e instrucciones
hechas para una élite de genios tecno-especializada
que, en el momento del problema, NO está.
El jardín- escuela
Pero, ¿cómo se consigue ser tan creativo?
¿Es un nido de genios?
TOM KELLEY - (Tom se ríe a mandíbula
batiente y habla con un cierto aire anarquista) "Estamos
en contra de la dictadura de los genios. Distinguimos
creatividad de innovación. Lo que pretendemos
es hacer innovación colectiva, transformarla
en un proceso empresarial en el que los creativos trabajan
y discuten en conjunto". IDEO no practica la regla
del 15% de tiempo individual de 3M o del 30% de Genentech.
Practica permanentemente la regla del 100% de locura
creativa en conjunto, "en COLECTIVO, subraye esa
palabra", me dijo.
Pero, ¿cómo es posible eso? El truco
más evidente (para quien entra en IDEO por la
puerta del frente o por las traseras) es el ambiente
de trabajo - el LUGAR de trabajo. Los grandes diarios
americanos dijeron que recuerda a un "jardín-escuela,
o "un recreo".
T.K. - El ambiente es, de hecho, indescriptible.
Sólo yendo - ni las fotografías alcanzan
para tomarle el pulso a la cosa. "El lugar de trabajo
tiene que ser una herramienta de gozo en la actividad
y un factor de relacionamiento, favoreciendo la conjunción
de una personalización con un ambiente de trabajo
en grupo y una cultura de la conversación",
acentúa Tom Kelley, que nos guía entre
medio de divisorias llenas de proyectos, cosas personales,
bicicletas colgadas del techo, mesas "brainstorming".
Al despedirse, como sorpresa, saca el futuro del bolsillo
de la camisa. Tom no saca del bolsillo una Palm V (de
la que es un veterano vicioso y que fuera diseñada
en IDEO), ¡sino unos anillos!
Unos anillos salidos de un proyecto conjunto con el
Media Lab (www.media.mit.edu/wearables/mit-ideo/) del
MIT, en la otra costa americana. Los anillos son - tome
nota - uno de los modelos de teléfonos móviles
del futuro. No haga esa cara (al mirar la ilustración
que Paulo Buchinho dibujó), prepárese
para los adornos del siglo XXI, los tales "wearables"
del que tanto se habla en la línea tecnológica
de moda.
LOS HERMANOS KELLEY
David es el fundador, el mayor de la dupla. Es el diseñador
original. Siempre fue un inventor desde chico, recuerda
el otro hermano. La influencia de la cultura de Apple
y del célebre "user friendly" lo cambió
completamente. A ese viraje se juntó su "odio"
(en el sentido literal del término) a las reglas,
después de haber trabajado como ingeniero en
la Boeing. El es el "padre" de la cultura
de IDEO. Tom es el menor, y se refiere al hermano con
un innegable cariño y admiración. Dice
de improviso y sin parar: "fue mi compañero
de cuarto durante tantos años, mi guía,
socio, patrón y mejor amigo, ¿qué
más puedo decirle?". Tom desempeña
el papel de "evangelizador", director-general,
y fue el hombre clave del marketing y de los recursos
humanos. Es un cinéfilo obsesivo, de aquellos
que gusta de ir frecuentemente al cine y, también,
de tener los filmes en casa. Habla de filmes a propósito
de esto y de aquello. La propia IDEO entró ya
en la concepción de algunos, como en "El
Abismo" y "Liberen a Willy". La primera
vez que lo encontré en la calle en Palo Alto,
esforzándome por seguirle el paso, iba con Diogo
de Vasconcelos, el editor de la revista portuguesa Ideias
& Negócios. Diogo es un fan incondicional
de IDEO y otro vicioso militante de la Palm. Habíamos
conseguido unos minutos para hablar y dar una miradita
a IDEO. La simpatía radiante de Tom dejó
la invitación para volver un año después.
Y así hice.
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